Antes aprovechaba de hacer un poco de meditación zen cuando mi padre se iba de borracho los viernes y sábado en la noche. Pero es tanta su macdependencia que ahora le ha dado por llevarme también de juerga a pesar de que soy menor de edad.
Veo con horror la cerveza tan cerca de mi lustroso teclado, el humo del cigarro me irrita el monitor y entro en pánico de pensar que en medio de su furor etílico intente embriagarme, sabrá Dios con qué fines.
No sé; quizá solo me usa para ligar chicas, como hacen muchos padres solteros con sus bebés.
Aunque me siento usado no puedo reprocharle del todo. Es que no puedo negar que soy una monada.
emule — 05-05-2008 11:07:36